LA SALUD

El Jamón Ibérico Puro de Bellota es algo más que un producto gastronómico, es un bocado único en el mundo que además de ser generoso con nuestro paladar,  lo es con la salud de quien tiene el privilegio de disfrutarlo. Así lo ponen de manifiesto distintos estudios realizados por grupos de investigación pertenecientes a universidades y hospitales públicos de nuestro país.

El Cerdo Ibérico Puro es un animal que tradicionalmente se ha criado mediante el sistema de pastoreo en las dehesas arboladas a base de encinas, alcornoques y quegijos de nuestro país, aprovechando su fruto, la bellota, durante la montanera, manejo que confiere a sus productos unas cualidades imposibles de imitar en los cerdos criados en cebaderos.

Gracias a la alimentación con bellota, la grasa de este animal presenta un alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados, fundamentalmente ácido oleico, y un bajo porcentaje en grasas saturadas, por lo que el consumo del jamón ibérico puro de bellota contribuye a mantener los niveles de lípidos sanguíneos en cifras seguras para la salud cardiovascular, además de producir un efecto beneficioso sobre el colesterol en sangre, propiciando un incremento de la tasa del HDL "colesterol bueno" y reduciendo la tasa del colesterol aterogénico LDL.

Además, al pastar libremente en la dehesa come también, junto a la bellota, una gran cantidad de hierba con lo que incorpora sustancias antioxidantes, situación esta que se ve favorecida al realizar mayor ejercicio físico, originando una mayor resistencia a la oxidación de las lipoproteínas en los consumidores de este producto, disminuyendo de este modo la posibilidad de sufrir fenómenos de trombosis.

El jamón ibérico es una buena fuente de vitaminas del grupo B, especialmente de tiamina. También aporta cantidades apreciables de riboflavina, niacina, vitamina B6 y B1 y en menor cantidad nos aporta vitaminas A, D y E. En lo que se refiere a los minerales, contiene hierro en forma –hemo, fácilmente absorbible, fósforo, potasio, sodio, magnesio y calcio.

Las proteínas que nos aporta el jamón ibérico son equilibradas, es decir, en proporción muy similar a las de nuestro cuerpo que continuamente debemos renovar.

De lo anteriormente expuesto concluimos que el cerdo ibérico, sobre todo el criado en montanera o extensivo, en el contexto de una dieta equilibrada, puede ser consumido con tranquilidad y formar parte de la dieta mediterránea, dado que no altera los perfiles lipídicos de nuestro organismo y es un aporte rico de sustancias necesarias para una dieta equilibrada.

Otros en esta seccion: « LA CATA EL RECETARIO »